“Los libros que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras”
lunes, 19 de marzo de 2012
La Historia no sólo la escriben los que ganan
El protagonista de “Los sapos de la memoria” es un joven que busca reconstruir su historia, que también es la historia del país. Un padre muerto, una madre desaparecida, una abuela sobreprotectora, un tío bohemio y un ex detenido conforman una trama que revela los aspectos más oscuros del país.
“Sospecho que hay cosas de la memoria que esperan por mí” dice Camilo, un joven de 17 años que comienza a plantearse que todo lo que le ha contado su abuela acerca de sus padres no es tan cierto. Por eso decide encarar una búsqueda que lo llevará por un camino del que no tendrá retorno.
Pero Camilo no estará solo; a su lado están su tío Hugo, un bohemio que junto a su abuela Esther lo crió; Rogelio, compañero de celda de su papá en la cárcel del sur; su amigo Diego y Carola, de la que comienza a enamorarse.
Graciela Bailet construye una novela con varias voces que en paralelo van dándole forma a una trama donde hay demasiadas preguntas para responder. Preguntas que invariablemente serán respondidas desde el amor y el dolor, desde la tragedia que traspasó a una generación y que de inevitable manera ha dejado cicatrices que llegan hasta nuestros días.
Camilo necesita responderse qué fue de Ana, su madre, y por qué “Joje”, como él llamaba a su padre, terminó muerto en una cárcel. En el medio la “Bucha”, la abuela, buscará ocultarle un pasado que lastima. Como Rogelio, un sobreviviente que prefiere pasar su días conquistando mujeres y ganando plata, aunque sepa que la culpa lo carcome día a día.
La verdad tiene distintas caras. Aristas que a veces son dolorosas. Recuerdos partidos como fragmentos de vidrios rotos. Un rompecabezas que Camilo deberá armar de a poco, sabiendo de antemano que habrá un triste final.
El paso de la dictadura, las acciones de un gobierno terrorista y asesino provocó heridas que aún hoy no terminaron de cerrar. Y eso es lo que Graciela Bialet convierte en una excelente novela, cuyo protagonista -que lleva el rostro de muchos otros- es hijo de una generación diezmada por pensar distinto. Pero entre las primeras nubes de la tragedia que se cierne sobre los personajes, se ve que se asoma el lento pero inexorable sol de la justicia.
En “Fahrenheit 451” Ray Bradbury imagina un futuro donde los libros son armas. Armas que disparan pensamientos, palabras escritas que hacen pensar. Peligrosos contenidos escritos en hojas de papel que deben consumirse en el fuego. Pero el futuro de Bradbury es nuestro pasado.
“Los sapos de la memoria” debería ser un libro de lectura obligatoria en las escuelas, porque los jóvenes deben saber que la historia necesita de la memoria. La memoria como un sapo sumergido en la acequia de nuestra mente, esperando por croar cerca de nuestro oído para recordarnos que, aunque a veces parece que sí, la historia no la escriben los que ganan.
jueves, 15 de marzo de 2012
Cuando tan sólo nos queda recordar
Amigo de Jack Kerouc y Malcom Lowry, David Markson fue un cronista destacado de la generación más importante de escritores norteamericanos. "La soledad del lector", La Bestia Equilátera 2012, es una novela sobre el ocaso de una vida, sin dejar de ser un conjunto de misceláneas intelectuales.
A ver. Para leer "La soledad del lector" hay que despojarse de los lineamientos básicos de la novela y allí, bien lejos de la tríada clásica de "inicio, desarrollo y desenlace", sin pensar en tramas, subtramas y personajes, sin buscar el deseo oculto de lo que el autor quiere mostrar o no.
Ahora sí. Arremangase y superen la primera página para meterse de lleno en un mundo hipnótico, adictivo, y lleno de citas, anécdotas y biografía de novelistas, poetas, músicos, pintores. Todos y cada uno de ellos unidos por la miseria, la tragedia y la muerte.
Porque el libro de David Markson, el primero de una serie de cuatro: "La soledad del lector"-1996, "This not a novel"- 2001, "Vanishing point"-2004 y "The last novel"-2007, es un como un "trip" literario en el cual el autor nos sumerge y ya nos dejará salir hasta el final.
"Una novela de referencias y alusiones intelectuales, por así decir, pero sin casi nada de novela", una idea que Markson escribe y funciona, aunque deben pasar varias páginas, como un faro dentro del mar de misceláneas, anécdotas y puntos de vista sobre la vida y al obra de los autores, músicos y artistas.
"Jonathan Swift dejó su dinero para que se fundara un hospital para enfermos mentales. Y murió loco", "Según la leyenda, Li Po se ahogó al caerse de un bote, ebrio, cuando se inclinó para besar el reflejo de la luna", "Faulkner murió luego de una caida de su caballo", son algunas de la partes de un todo. Un libro de una intensa profundidad que conviene no perder de vista.
Definida como novela experimental, "La soledad del lector" es un compendio de imágenes y recuerdos del final de la vida de dos que son el mismo hombre: el Protagonista y el Lector. Teniendo como escenario una casa de playa o una casa frente al cementerio, hay una idea que lo supera todo: la idea de la soledad frente al final. "¿Ha sentido a veces el Lector que pasó su vida entera como preparándose par defender una tesis de doctorado?", escribe Markson y creo que en ella se concentra gran parte de la sensación que tenemos como lectores, cuando nos sumergimos en un libro y dejamos de lado lo demás.
David Markson tuvo la posibilidad de convertirse en el cronista de una época en donde la literatura norteamericana se hacia de a pie y compartió jornadas enteras con autores como Jack Kerouc y Malcom Lowry, donde la juerga, el alcohol y la experimentación literaria eran moneda corriente. Aquellas correrías por la bohemia norteamericana lo convertirían en escritor que ha pasado por casi todos los géneros hasta encontrar definitivamente su lugar en lo experimental.
Quizás por ello, Markson uno de sus ultimo deseos haya donar su colección de libros a la librería Strand, del East Village de Manhattan en New York. Una librería de usados que promete "18 millas de libros" para los fanáticos lectores que se animen a recorrerla.
A ver. Para leer "La soledad del lector" hay que despojarse de los lineamientos básicos de la novela y allí, bien lejos de la tríada clásica de "inicio, desarrollo y desenlace", sin pensar en tramas, subtramas y personajes, sin buscar el deseo oculto de lo que el autor quiere mostrar o no.
Ahora sí. Arremangase y superen la primera página para meterse de lleno en un mundo hipnótico, adictivo, y lleno de citas, anécdotas y biografía de novelistas, poetas, músicos, pintores. Todos y cada uno de ellos unidos por la miseria, la tragedia y la muerte.
Porque el libro de David Markson, el primero de una serie de cuatro: "La soledad del lector"-1996, "This not a novel"- 2001, "Vanishing point"-2004 y "The last novel"-2007, es un como un "trip" literario en el cual el autor nos sumerge y ya nos dejará salir hasta el final.
"Una novela de referencias y alusiones intelectuales, por así decir, pero sin casi nada de novela", una idea que Markson escribe y funciona, aunque deben pasar varias páginas, como un faro dentro del mar de misceláneas, anécdotas y puntos de vista sobre la vida y al obra de los autores, músicos y artistas.
"Jonathan Swift dejó su dinero para que se fundara un hospital para enfermos mentales. Y murió loco", "Según la leyenda, Li Po se ahogó al caerse de un bote, ebrio, cuando se inclinó para besar el reflejo de la luna", "Faulkner murió luego de una caida de su caballo", son algunas de la partes de un todo. Un libro de una intensa profundidad que conviene no perder de vista.
Definida como novela experimental, "La soledad del lector" es un compendio de imágenes y recuerdos del final de la vida de dos que son el mismo hombre: el Protagonista y el Lector. Teniendo como escenario una casa de playa o una casa frente al cementerio, hay una idea que lo supera todo: la idea de la soledad frente al final. "¿Ha sentido a veces el Lector que pasó su vida entera como preparándose par defender una tesis de doctorado?", escribe Markson y creo que en ella se concentra gran parte de la sensación que tenemos como lectores, cuando nos sumergimos en un libro y dejamos de lado lo demás.
David Markson tuvo la posibilidad de convertirse en el cronista de una época en donde la literatura norteamericana se hacia de a pie y compartió jornadas enteras con autores como Jack Kerouc y Malcom Lowry, donde la juerga, el alcohol y la experimentación literaria eran moneda corriente. Aquellas correrías por la bohemia norteamericana lo convertirían en escritor que ha pasado por casi todos los géneros hasta encontrar definitivamente su lugar en lo experimental.
Quizás por ello, Markson uno de sus ultimo deseos haya donar su colección de libros a la librería Strand, del East Village de Manhattan en New York. Una librería de usados que promete "18 millas de libros" para los fanáticos lectores que se animen a recorrerla.
La brillante luz de la esperanza
Un país cubierto de nieve la mayor parte de año, un niño que se queda solo en las montañas y un libro que muchos temen porque da esperanza a los hombres, son los elementos que dan vida a la primera e interesante novela de Sophie Crockett, “Después de la nieve”(editorial Cántaro, Grupo Macmillan)
“Ver cuervos volar solos por el frío me hace pensar que va a ocurrir algo malo” dice Willo, el protagonista de “Después de la nieve” la primera y sorprendente novela de Sophie Crockett, mientras camina sobre una gruesa capa de nieve. Estamos en un futuro alternativo al de la realidad actual, donde los inviernos son más extensos y la nieve cae insistentemente sobre las montañas de Gales. Willo es sólo un niño pero está entrenado para sobrevivir en los valles y las laderas de los Rhinogs. Sabe poner trampas y cazar liebres, encender un fuego y guarecerse del frío cosiendo un buen saco de piel y guantes. Junto a él viven su padre, Magda y los gemelos. Ya no su hermana Alice que luego de quedar embarazada se va a vivir con el viejo Geraint. Él es feliz mientras pasa sus días cazando y gritando sus “palabras” en su cueva. Lleva un cráneo de perro sobre la cabeza que le habla cuando necesita consejo.
Todo cambia cuando al regresar de las montañas descubre que se han llevado a toda su familia. Perro le dice que se esconda tras unas rocas y Willo espera. Ahora está solo y deberá, además de sobrevivir, buscar a su familia. Para ello tendrá que ir a la ciudad donde está seguro de que encontrará respuestas.
El país vive bajo la nieve durante buena parte del año y el frío ha cambiado el sistema de vida. Ahora el gobierno controla todo y los chinos manejan las minas de carbón y las plantas de energía. La mayoría de la gente vive en la miseria y los pocos que pudieron escapar hacia las montañas son llamados renegados y perseguidos.
“Las cosas que hay en tu cabeza son las únicas que cuentan, Willo. Nadie puede entrar ahí si no lo dejas. Puedes llenar tu cabeza de cosas buenas y llevarlas por ahí como un barco por el mar” recuerda Willo las enseñanzas de su padre mientras intenta hacer lo correcto en una Londres convertida en una ciudad maloliente y perversa. Una ciudad que es más cruel que la montaña y los perros lobos que la acechan. Pero en su camino se encontrará con otros que lo ayuden y reconozcan. Así, salvará a Mary de una muerte segura y conocerá al viejo Jacob que lo rescatará de las calles y lo contactará, sin querer, con la gente de la resistencia.
“Después de la nieve” es una novela sobre la esperanza y el egoísmo, sobre la vida y la muerte, sobre la fuerza y el poder de las palabras y los libros. Un relato construido de forma sorprendente y magistral por su autora, que no deja de denunciar la manía y la obsesión de los hombres por la destrucción, aunque deja bien en claro que siempre hay esperanza.
“En torno al fuego, cuando nos reunimos, cuando contamos historias. Debemos transmitir este Don a nuestros hijos, ellos deben convertirse en nuestros faros de esperanza. En nuestro futuro” escribe John Blovyn en “En busca de un arca” y uno no puede dejar de pensar en la sabiduría de las palabras de Sophie Crockett.
“Ver cuervos volar solos por el frío me hace pensar que va a ocurrir algo malo” dice Willo, el protagonista de “Después de la nieve” la primera y sorprendente novela de Sophie Crockett, mientras camina sobre una gruesa capa de nieve. Estamos en un futuro alternativo al de la realidad actual, donde los inviernos son más extensos y la nieve cae insistentemente sobre las montañas de Gales. Willo es sólo un niño pero está entrenado para sobrevivir en los valles y las laderas de los Rhinogs. Sabe poner trampas y cazar liebres, encender un fuego y guarecerse del frío cosiendo un buen saco de piel y guantes. Junto a él viven su padre, Magda y los gemelos. Ya no su hermana Alice que luego de quedar embarazada se va a vivir con el viejo Geraint. Él es feliz mientras pasa sus días cazando y gritando sus “palabras” en su cueva. Lleva un cráneo de perro sobre la cabeza que le habla cuando necesita consejo.
Todo cambia cuando al regresar de las montañas descubre que se han llevado a toda su familia. Perro le dice que se esconda tras unas rocas y Willo espera. Ahora está solo y deberá, además de sobrevivir, buscar a su familia. Para ello tendrá que ir a la ciudad donde está seguro de que encontrará respuestas.
El país vive bajo la nieve durante buena parte del año y el frío ha cambiado el sistema de vida. Ahora el gobierno controla todo y los chinos manejan las minas de carbón y las plantas de energía. La mayoría de la gente vive en la miseria y los pocos que pudieron escapar hacia las montañas son llamados renegados y perseguidos.
“Las cosas que hay en tu cabeza son las únicas que cuentan, Willo. Nadie puede entrar ahí si no lo dejas. Puedes llenar tu cabeza de cosas buenas y llevarlas por ahí como un barco por el mar” recuerda Willo las enseñanzas de su padre mientras intenta hacer lo correcto en una Londres convertida en una ciudad maloliente y perversa. Una ciudad que es más cruel que la montaña y los perros lobos que la acechan. Pero en su camino se encontrará con otros que lo ayuden y reconozcan. Así, salvará a Mary de una muerte segura y conocerá al viejo Jacob que lo rescatará de las calles y lo contactará, sin querer, con la gente de la resistencia.
“Después de la nieve” es una novela sobre la esperanza y el egoísmo, sobre la vida y la muerte, sobre la fuerza y el poder de las palabras y los libros. Un relato construido de forma sorprendente y magistral por su autora, que no deja de denunciar la manía y la obsesión de los hombres por la destrucción, aunque deja bien en claro que siempre hay esperanza.
“En torno al fuego, cuando nos reunimos, cuando contamos historias. Debemos transmitir este Don a nuestros hijos, ellos deben convertirse en nuestros faros de esperanza. En nuestro futuro” escribe John Blovyn en “En busca de un arca” y uno no puede dejar de pensar en la sabiduría de las palabras de Sophie Crockett.
martes, 28 de febrero de 2012
El inexplicable vacío de los días
Mezcla de autobiografía y ficción "El Rey pálido", novela póstuma de David Foster Wallace, es un texto en el cual el autor describe su trabajo durante un año y medio como agente del Departamento de Hacienda estadounidense. Pero es además un testamento póstumo con reflexiones sobre la vida, la burocracia y la vacuidad de los días.
David Foster Wallace se suicidó en el 2008 y junto con su muerte los lectores nos quedamos sin poder resolver el enigma del futuro de un escritor que prometía muchísimo. Tan sólo tenía 46 años pero ya se perfilaba para convertirse definitivamente en un clásico de las Letras estadounidenses como ya la crítica lo venía augurando. ¿Pero qué lo distingue de los demás escritores de su generación? O mejor dicho ¿cómo definir a un escritor de su calidad narrativa?
Podemos empezar diciendo que su escritura es profundamente obsesiva y minuciosa, con algunos pasajes increíblemente largos, párrafos de casi dos páginas cargados de comas, que dejan al lector al borde del colapso. Sin embargo, no hay aburrimiento posible con un autor que toma en serio el rol de lector y la intensidad de las palabras que no se dicen. Porque allí está todo.
"El Rey pálido" es la novela en la que estaba trabajando cuando se produjo su muerte, luego de una larga depresión que se había acentuado en el último tiempo; durante años se dedicó a pulirla y completarla. Aunque quedaría sin editar hasta varios años después. Con su publicación por parte de la editorial Mondadori, los lectores podemos acceder a su testamento. Un testamento obsesivo y bucólico sobre sus días como agente del Departamento de Hacienda, con notas al pie y largas reflexiones sobre los límites entre la ficción y lo real, su lugar de persona y escritor, problemas legales y sesudas explicaciones sobre formas, reglamentos y leyes impositivas. "¿Y si lo único que pasaba era que él estaba destinado desde su nacimiento a vivir a la sombra del miedo y la desesperación totales y que todas sus actividades no eran más que intentos patéticos de distraerlo de lo inevitable?, pone en boca de uno de sus personajes.
¿Pero qué es lo que intenta dejar como legado literario Foster Wallace? Nada más ni nada menos que un tratado sobre el tedio, el vacío de los días y la vacuidad. El destino de la nada. Una nada que persigue al protagonista incansablemente por todas las oficinas donde es trasladado, mientras llena papeles y formas, mientras revisa las declaraciones juradas. Y también está la soledad. Una soledad que Foster Wallace sabe suya. "Las criaturas hacían lo que hacían y no se podía hacer nada al respecto" escribe y piensa.
Por momentos tediosa, por momentos brillante, en "El Rey pálido" converge lo mejor de la literatura norteamericana de los últimos 20 años, una obra alimentada por el recuerdo de un escritor inconformista y rebelde, aunque traspasado por la fragilidad de la vida y el dolor, como aclara el mismo autor en el prefacio: "Sin embargo, yo sospecho que hay algo más... muchísimo más, delante de nuestras mismas narices, oculto precisamente por el hecho de ser tan grande".
David Foster Wallace se suicidó en el 2008 y junto con su muerte los lectores nos quedamos sin poder resolver el enigma del futuro de un escritor que prometía muchísimo. Tan sólo tenía 46 años pero ya se perfilaba para convertirse definitivamente en un clásico de las Letras estadounidenses como ya la crítica lo venía augurando. ¿Pero qué lo distingue de los demás escritores de su generación? O mejor dicho ¿cómo definir a un escritor de su calidad narrativa?
Podemos empezar diciendo que su escritura es profundamente obsesiva y minuciosa, con algunos pasajes increíblemente largos, párrafos de casi dos páginas cargados de comas, que dejan al lector al borde del colapso. Sin embargo, no hay aburrimiento posible con un autor que toma en serio el rol de lector y la intensidad de las palabras que no se dicen. Porque allí está todo.
"El Rey pálido" es la novela en la que estaba trabajando cuando se produjo su muerte, luego de una larga depresión que se había acentuado en el último tiempo; durante años se dedicó a pulirla y completarla. Aunque quedaría sin editar hasta varios años después. Con su publicación por parte de la editorial Mondadori, los lectores podemos acceder a su testamento. Un testamento obsesivo y bucólico sobre sus días como agente del Departamento de Hacienda, con notas al pie y largas reflexiones sobre los límites entre la ficción y lo real, su lugar de persona y escritor, problemas legales y sesudas explicaciones sobre formas, reglamentos y leyes impositivas. "¿Y si lo único que pasaba era que él estaba destinado desde su nacimiento a vivir a la sombra del miedo y la desesperación totales y que todas sus actividades no eran más que intentos patéticos de distraerlo de lo inevitable?, pone en boca de uno de sus personajes.
¿Pero qué es lo que intenta dejar como legado literario Foster Wallace? Nada más ni nada menos que un tratado sobre el tedio, el vacío de los días y la vacuidad. El destino de la nada. Una nada que persigue al protagonista incansablemente por todas las oficinas donde es trasladado, mientras llena papeles y formas, mientras revisa las declaraciones juradas. Y también está la soledad. Una soledad que Foster Wallace sabe suya. "Las criaturas hacían lo que hacían y no se podía hacer nada al respecto" escribe y piensa.
Por momentos tediosa, por momentos brillante, en "El Rey pálido" converge lo mejor de la literatura norteamericana de los últimos 20 años, una obra alimentada por el recuerdo de un escritor inconformista y rebelde, aunque traspasado por la fragilidad de la vida y el dolor, como aclara el mismo autor en el prefacio: "Sin embargo, yo sospecho que hay algo más... muchísimo más, delante de nuestras mismas narices, oculto precisamente por el hecho de ser tan grande".
domingo, 12 de febrero de 2012
El destino y el Poder
Un joven hijo de desaparecidos recupera su identidad y con todo lo que ello conlleva deberá, además, afrontar su destino de ser "El último elegido" para desentrañar la verdad tras un mito que podría cambiar el rumbo de la historia.
El destino es como un vaso de agua fría que alguien nos arroja a la cara y nos toma tan de sorpresa que tenemos que hacer lo que mejor sabemos hacer: sobrevivir. Así lo hace Bruno en "El último elegido", de reciente publicación por parte de la editorial Grijalbo, que acaba de descubrir -previo paso por Abuelas de Plaza de Mayo- que es hijo de desaparecidos.
Es por eso que siente que todo lo que creía en su vida se desmorona a pasos agigantados. Aunque no está solo. A su lado está Fabiana, su novia, con la que planean un futuro juntos. Pero (siempre lo hay) Bruno recibe el llamado de un desconocido que lo pondrá en el camino de la muerte, la venganza, la traición; todo con motivo de encontrar un objeto que podría desentrañar uno de los secretos más importantes de la historia.
"El poder y la lucha por él van más allá de diferencias culturales, étnicas o religiosas. El poder persigue un solo fin: el económico", le dice Rino a Bruno, que escapa de Buenos Aires hacia Florianópolis para encontrarse con alguien que pueda aclararle sus dudas.
Así, por boca de Rino, comienza a interiorizarse sobre la historia del Koda, un artefacto milenario que le da un poder inmenso a su poseedor. El último de ellos fue Alejandro Magno, quien antes de morir legó a sus fieles generales cuatro códices con un mensaje cifrado que junto al Hodos, que explica cómo leer los códices, revelan cuál es el instrumento de poder que permitirá que su imperio no se desintegre. Aunque es lo que sucede, ya que muerto Alejandro se dividen el territorio y comienza una lucha entre dos bandos por el poder, que llegará hasta nuestros días.
Bruno es el eklegomai, el elegido, que se ve inmiscuido en una guerra entre Diádocos y Epígonos, donde no podrá confiar casi en nadie. Unicamente tiene que saber sobrevivir. Y en ese camino comenzará no sólo una búsqueda del Koda que lo llevará por escenarios tan disímiles como Capital Federal, Brasil, Uruguay, España, Londres o Turquía, sino que empezará a unir piezas clave del pasado de sus padres desaparecidos y de su abuelo Gino Lamberti, para ir reconociéndose heredero de un lugar que la historia le tenía reservado.
"El último elegido" es la primera novela de Adrián Cairoli, un autor que llega a la literatura para renovarla con una narración sencilla aunque detallada, con personajes complejos e interesantes y una propuesta totalmente novedosa que podríamos definir como dentro del género de novela histórica de aventuras. Una mención aparte merece la recomendación de Valerio Massimo Manfredi, arqueólogo y autor de novelas históricas, reconocido mundialmente por la saga sobre Alejandro Magno.
Cairoli mueve los hilos de la trama con maestría, dueño de una simpleza en la prosa que contrasta con los pretenciosos escritores que muchas veces confunden a los lectores en vez de entretenerlos, y consigue que una vez abierto el libro sea imposible dejar de leerlo.
El destino es como un vaso de agua fría que alguien nos arroja a la cara y nos toma tan de sorpresa que tenemos que hacer lo que mejor sabemos hacer: sobrevivir. Así lo hace Bruno en "El último elegido", de reciente publicación por parte de la editorial Grijalbo, que acaba de descubrir -previo paso por Abuelas de Plaza de Mayo- que es hijo de desaparecidos.
Es por eso que siente que todo lo que creía en su vida se desmorona a pasos agigantados. Aunque no está solo. A su lado está Fabiana, su novia, con la que planean un futuro juntos. Pero (siempre lo hay) Bruno recibe el llamado de un desconocido que lo pondrá en el camino de la muerte, la venganza, la traición; todo con motivo de encontrar un objeto que podría desentrañar uno de los secretos más importantes de la historia.
"El poder y la lucha por él van más allá de diferencias culturales, étnicas o religiosas. El poder persigue un solo fin: el económico", le dice Rino a Bruno, que escapa de Buenos Aires hacia Florianópolis para encontrarse con alguien que pueda aclararle sus dudas.
Así, por boca de Rino, comienza a interiorizarse sobre la historia del Koda, un artefacto milenario que le da un poder inmenso a su poseedor. El último de ellos fue Alejandro Magno, quien antes de morir legó a sus fieles generales cuatro códices con un mensaje cifrado que junto al Hodos, que explica cómo leer los códices, revelan cuál es el instrumento de poder que permitirá que su imperio no se desintegre. Aunque es lo que sucede, ya que muerto Alejandro se dividen el territorio y comienza una lucha entre dos bandos por el poder, que llegará hasta nuestros días.
Bruno es el eklegomai, el elegido, que se ve inmiscuido en una guerra entre Diádocos y Epígonos, donde no podrá confiar casi en nadie. Unicamente tiene que saber sobrevivir. Y en ese camino comenzará no sólo una búsqueda del Koda que lo llevará por escenarios tan disímiles como Capital Federal, Brasil, Uruguay, España, Londres o Turquía, sino que empezará a unir piezas clave del pasado de sus padres desaparecidos y de su abuelo Gino Lamberti, para ir reconociéndose heredero de un lugar que la historia le tenía reservado.
"El último elegido" es la primera novela de Adrián Cairoli, un autor que llega a la literatura para renovarla con una narración sencilla aunque detallada, con personajes complejos e interesantes y una propuesta totalmente novedosa que podríamos definir como dentro del género de novela histórica de aventuras. Una mención aparte merece la recomendación de Valerio Massimo Manfredi, arqueólogo y autor de novelas históricas, reconocido mundialmente por la saga sobre Alejandro Magno.
Cairoli mueve los hilos de la trama con maestría, dueño de una simpleza en la prosa que contrasta con los pretenciosos escritores que muchas veces confunden a los lectores en vez de entretenerlos, y consigue que una vez abierto el libro sea imposible dejar de leerlo.
La justicia tras los ojos
De pocas palabras, casi antipático, con una cabellera negra rebelde y unos ojos verdes que ven más allá de lo evidente, el comisario Ricciardi busca desentrañar los peores crímenes que ocurren en la Italia fascista del Duce. ''El invierno del comisario Ricciardi'' publicada por Lumen.
El viento golpea fuerte en la cara de los transeúntes pero el comisario Ricciardi camina a pasos seguros. Sabe que tiene una misión y que el "asunto", como le llama a poder ver los últimos minutos de los muertos, es una responsabilidad que debe asumir en soledad. Pero sufre y ello lo vuelve un hombre parco y de costumbres solitarias. Es Italia y es 1931. El Duce Benito Mussolini está en el poder y los camisas negras repiten su nombre por todos lados. Cualquiera es un espía del fascio pero el comisario Ricciardi no teme decir lo que piensa y ahí anda intentando desentrañar los crímenes que el Estado asegura que no existen y quiere esconder bajo la alfombra.
El Real Teatro San Carlo, "la casa de las pasiones fingidas", es el escenario del crimen del gran tenor Arnoldo Vezzi y hasta allí llega el comisario Ricciardi acompañado por el sargento Maione, a develar el asesinato y a encerrar al culpable. Para Ricciardi las causas de todos los crímenes son sólo dos: por amor o por hambre. Y teniendo en mente a sus dos "enemigos" sale a investigar en busca de la verdad.
Así comienza un camino que llevará al callado comisario de ojos verdes a buscar entre las personas del entorno de Vezzi al posible asesino. Aunque claro que tendrá primero que investigar qué clase de persona era la víctima, amigo personal del Duce y considerado el artista del pueblo, para ir desentrañando cómo ocurrió el incidente que terminó con su muerte.
Pero Ricciardi arrastra ya un peso que no puede quitarse y resolver crímenes se ha vuelto como la morfina para combatir el dolor. Aunque en la soledad de sus noches encuentre un poco de sosiego en observar por la ventana como las manos de Enrica cosen o bordan la ropa.
Si la novela policial actual le debe su marca al policial negro norteamericano es indudable que Maurizio de Giovanni es deudor de Andrea Camilleri. Aunque representan a dos Italias bien distintas, el primero es napolitano y el segundo siciliano, ambos han creado a dos comisarios que reúnen ciertos principios que los unen: la intuición de que el motivo del crimen del más allá y la importancia de hacer justicia investigando hasta las últimas consecuencias. Ambos personajes saben que su función va más allá que ser agentes del orden.
"El invierno del comisario Ricciardi", terminó convirtiéndose en un suceso increíble en Italia, es una novela que reúne lo mejor del genero policial y detectivesco y le suma el factor sobrenatural, un detalle que sostiene la trama y engancha al lector. Por lo que hay que celebrar que Lumen haya decidido publicarla en español y proyecte publicar las próximas tres aventuras que tienen al comisario como protagonista.
El viento golpea fuerte en la cara de los transeúntes pero el comisario Ricciardi camina a pasos seguros. Sabe que tiene una misión y que el "asunto", como le llama a poder ver los últimos minutos de los muertos, es una responsabilidad que debe asumir en soledad. Pero sufre y ello lo vuelve un hombre parco y de costumbres solitarias. Es Italia y es 1931. El Duce Benito Mussolini está en el poder y los camisas negras repiten su nombre por todos lados. Cualquiera es un espía del fascio pero el comisario Ricciardi no teme decir lo que piensa y ahí anda intentando desentrañar los crímenes que el Estado asegura que no existen y quiere esconder bajo la alfombra.
El Real Teatro San Carlo, "la casa de las pasiones fingidas", es el escenario del crimen del gran tenor Arnoldo Vezzi y hasta allí llega el comisario Ricciardi acompañado por el sargento Maione, a develar el asesinato y a encerrar al culpable. Para Ricciardi las causas de todos los crímenes son sólo dos: por amor o por hambre. Y teniendo en mente a sus dos "enemigos" sale a investigar en busca de la verdad.
Así comienza un camino que llevará al callado comisario de ojos verdes a buscar entre las personas del entorno de Vezzi al posible asesino. Aunque claro que tendrá primero que investigar qué clase de persona era la víctima, amigo personal del Duce y considerado el artista del pueblo, para ir desentrañando cómo ocurrió el incidente que terminó con su muerte.
Pero Ricciardi arrastra ya un peso que no puede quitarse y resolver crímenes se ha vuelto como la morfina para combatir el dolor. Aunque en la soledad de sus noches encuentre un poco de sosiego en observar por la ventana como las manos de Enrica cosen o bordan la ropa.
Si la novela policial actual le debe su marca al policial negro norteamericano es indudable que Maurizio de Giovanni es deudor de Andrea Camilleri. Aunque representan a dos Italias bien distintas, el primero es napolitano y el segundo siciliano, ambos han creado a dos comisarios que reúnen ciertos principios que los unen: la intuición de que el motivo del crimen del más allá y la importancia de hacer justicia investigando hasta las últimas consecuencias. Ambos personajes saben que su función va más allá que ser agentes del orden.
"El invierno del comisario Ricciardi", terminó convirtiéndose en un suceso increíble en Italia, es una novela que reúne lo mejor del genero policial y detectivesco y le suma el factor sobrenatural, un detalle que sostiene la trama y engancha al lector. Por lo que hay que celebrar que Lumen haya decidido publicarla en español y proyecte publicar las próximas tres aventuras que tienen al comisario como protagonista.
viernes, 3 de febrero de 2012
El alma que canta, la vejez que llega
Mario Levrero es considerado un escritor "raro" y con "El alma de Gardel", publicado por Mondadori, no hace más que reafirmarlo. En él, un hombre descubre que el alma del cantor de tangos aún no descansa y que la vejez le sigue los pasos.
"Cada vez que alguien pone un disco de Gardel, allá está el alma de Gardel, que ya no es Gardel, sino el alma, el alma de Gardel que sólo busca subir, trascenderse en un Plano Superior, y lo tiran para abajo, lo reclaman, porque él puso mucha fuerza en los discos" escribe Levrero en "El alma de Gardel", una nouvelle o un cuento largo que no sólo se referirá al después de la vida del llamado Zorzal Criollo, sino que además el protagonista reflexionará sobre el avance de la vejez y las consecuencias de ello.
El hombre camina todos los días hacia la biblioteca a buscar libros para la investigación que lleva a cabo. Allí conoce a Carson, "un viejo loco" que le asegura que el alma de Gardel no puede ascender a los cielos porque puso parte de sí en sus discos y cada vez que alguien los escucha, el alma queda atada a la tierra.
El protagonista de "El alma de Gardel" es un hombre solitario que nunca recibe a casi nadie en su casa, excepto a Carson, con el que comparte interminables partidas de ajedrez. Pero también disfruta de su soledad y de los momentos en que recuerda a las mujeres que fueron parte de su vida mientras repasa su colección de portaligas, bombachas y almanaques con desnudos.
O cuando roba los paraguas de las viejas que leen en la biblioteca. O cuando visita a la joven Verónica, hija de una prima lejana, a la que desea enormemente no ya de una manera erótica sino sexual. La soledad no es para él una forma de la tristeza sino más bien una forma del recuerdo.
Mario Levrero logra escribir un relato de una increíble fluidez narrativa, en primera persona y con un monólogo que va construyendo los días de un hombre que se da cuenta del avance de la vejez y cómo la memoria va modificando poco a poco la percepción de la realidad. "Lo que más me desespera de este proceso de decadencia física y mental es un elemento, tal vez compensatorio, que se infiltra en el espíritu y a uno lo hace colaborar alegremente con el enemigo: un sentimiento de placer que al mismo tiempo implica un supremo desinterés por lo que está ocurriendo y por lo que le está ocurriendo a uno" reflexiona el protagonista, en uno de los mejores párrafos escritos sobre la vejez, mientras intenta dilucidar si la sonrisa de Gardel está en el rostro de esa rubia que desesperada golpea la puerta de su casa y le asegura que hay que matar a Carson porque éste quiere borrar de la faz de la tierra todo recuerdo del gran cantor de tangos.
Mario Levrero falleció en 2004 en la misma ciudad en que nació, Montevideo, y ha sido considerado uno de los escritores "raros", junto con autores como Felisberto Hernández o la poetisa Marosa di Giorgio.
"Y al fin y al cabo, creo yo, el destino de toda cosa en el universo, tal vez incluso el universo mismo, sea convertirse en Literatura" escribe en "El alma de Gardel", y tal vez sea tan cierto como que un poco del alma de "Carlitos" está en cada uno de sus discos ya que no habrá que hacer más que escucharlo para saber que "cada día canta mejor".
"Cada vez que alguien pone un disco de Gardel, allá está el alma de Gardel, que ya no es Gardel, sino el alma, el alma de Gardel que sólo busca subir, trascenderse en un Plano Superior, y lo tiran para abajo, lo reclaman, porque él puso mucha fuerza en los discos" escribe Levrero en "El alma de Gardel", una nouvelle o un cuento largo que no sólo se referirá al después de la vida del llamado Zorzal Criollo, sino que además el protagonista reflexionará sobre el avance de la vejez y las consecuencias de ello.
El hombre camina todos los días hacia la biblioteca a buscar libros para la investigación que lleva a cabo. Allí conoce a Carson, "un viejo loco" que le asegura que el alma de Gardel no puede ascender a los cielos porque puso parte de sí en sus discos y cada vez que alguien los escucha, el alma queda atada a la tierra.
El protagonista de "El alma de Gardel" es un hombre solitario que nunca recibe a casi nadie en su casa, excepto a Carson, con el que comparte interminables partidas de ajedrez. Pero también disfruta de su soledad y de los momentos en que recuerda a las mujeres que fueron parte de su vida mientras repasa su colección de portaligas, bombachas y almanaques con desnudos.
O cuando roba los paraguas de las viejas que leen en la biblioteca. O cuando visita a la joven Verónica, hija de una prima lejana, a la que desea enormemente no ya de una manera erótica sino sexual. La soledad no es para él una forma de la tristeza sino más bien una forma del recuerdo.
Mario Levrero logra escribir un relato de una increíble fluidez narrativa, en primera persona y con un monólogo que va construyendo los días de un hombre que se da cuenta del avance de la vejez y cómo la memoria va modificando poco a poco la percepción de la realidad. "Lo que más me desespera de este proceso de decadencia física y mental es un elemento, tal vez compensatorio, que se infiltra en el espíritu y a uno lo hace colaborar alegremente con el enemigo: un sentimiento de placer que al mismo tiempo implica un supremo desinterés por lo que está ocurriendo y por lo que le está ocurriendo a uno" reflexiona el protagonista, en uno de los mejores párrafos escritos sobre la vejez, mientras intenta dilucidar si la sonrisa de Gardel está en el rostro de esa rubia que desesperada golpea la puerta de su casa y le asegura que hay que matar a Carson porque éste quiere borrar de la faz de la tierra todo recuerdo del gran cantor de tangos.
Mario Levrero falleció en 2004 en la misma ciudad en que nació, Montevideo, y ha sido considerado uno de los escritores "raros", junto con autores como Felisberto Hernández o la poetisa Marosa di Giorgio.
"Y al fin y al cabo, creo yo, el destino de toda cosa en el universo, tal vez incluso el universo mismo, sea convertirse en Literatura" escribe en "El alma de Gardel", y tal vez sea tan cierto como que un poco del alma de "Carlitos" está en cada uno de sus discos ya que no habrá que hacer más que escucharlo para saber que "cada día canta mejor".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





